EL NUEVO ROSTRO DEL SUBMARINISMO
En la década de 1960, el denominado buceo de «saturación» permitió permanecer a grandes profundidades durante largos periodos. Consiste en alojar a submarinistas en un hábitat de presurización, para así reproducir la presión que prevalece en su entorno de trabajo submarino. Así, no es necesario que se sometan más que a un único proceso de descompresión al concluir su misión.
Este proceso puede dañar el reloj. Los buzos respiran una mezcla de gases compuesta principalmente por helio, cuyos átomos son extremadamente finos y pueden penetrar la caja. De vuelta a la superficie, el helio atrapado dentro puede crear un fenómeno de exceso de presión interna responsable de comprometer su integridad.